Los reyes de Fuerteventura

Antes de la conquista española del siglo XV, Fuerteventura (entonces llamada Erbania) no era un reino unificado. La isla estaba dividida en dos reinos tribales, separados por un muro defensivo de piedra que atravesaba el istmo de La Pared.

𝐌𝐚𝐱𝐨𝐫𝐚𝐭𝐚: El reino del norte, gobernado por el rey Guize.
𝐉𝐚𝐧𝐝𝐢́𝐚: El reino del sur, gobernado por el rey Ayoze.

A pesar de las tensiones entre ambos territorios, los dos soberanos tuvieron que enfrentarse a una amenaza común en 1402: la llegada de los normandos Jean de Béthencourt y Gadifer de La Salle. Tras una resistencia inicial, los dos reyes comprendieron que la derrota era inevitable y decidieron rendirse en 1405. Se convirtieron al cristianismo y fueron bautizados con los nombres de Luis (Guize) y Alfonso (Ayoze), marcando el final de la era de los Majos (los antiguos habitantes de la isla).

Si estás conduciendo por las montañas desérticas del centro de Fuerteventura y de repente te encuentras frente a dos guerreros de bronce de casi 5 metros de altura, no te preocupes: no es un espejismo causado por el calor. Estás ante Guize y Ayoze, los últimos reyes aborígenes de la isla. Las estatuas que ves hoy no son solo monumentos, sino los guardianes de la isla.

Aquí tienes los detalles técnicos para tu itinerario:
• 📍 Localización: Mirador de Guise y Ayose (a lo largo de la carretera panorámica FV-30).
• 👬🏻 Qué verás: Dos esculturas monumentales de bronce, de unos 4,5 metros de altura, realizadas por el artista Emiliano Hernández.
• 🌄 El panorama: Desde aquí, la vista se extiende por todo el valle de Betancuria. En días despejados, el contraste entre el bronce oscuro y el naranja de las montañas volcánicas es increíble.