El origen y el significado del nombre de Fuerteventura es mucho más fascinante de lo que parece a simple vista. Aunque casi todo el mundo piensa inmediatamente en el clima y asocia el nombre a los «fuertes vientos» que caracterizan a la isla, la historia y la lingüística demuestran que el origen apunta a caminos muy distintos.
Existen tres grandes corrientes que explican de dónde viene su nombre:
1. La teoría cartográfica: La «Gran Afortunada»
La explicación con mayor respaldo histórico se encuentra en los mapas antiguos. Las Islas Canarias han sido conocidas desde la Antigüedad clásica como las Islas Afortunadas.
En el año 1339, el cartógrafo mallorquín Angelino Dulcert dibujó un planisferio que cambió la historia del archipiélago. En él documentó por primera vez la isla bajo el nombre de «Forte Ventura» (separado). En el castellano e italiano medieval, ventura no significaba viento, sino fortuna, suerte o prosperidad. Por tanto, para los navegantes europeos que redescubrían la isla, Fuerteventura significaba literalmente «Gran Fortuna» o «Gran Afortunada», haciendo honor al mito clásico del archipiélago.
2. La leyenda de la conquista: «Qué fuerte aventura»
Existe una versión muy popular y romántica arraigada en la tradición oral de las islas. Se cuenta que a principios del siglo XV, cuando el conquistador normando Jean de Bethencourt llegó a la isla y sufrió para sortear las corrientes, el viento y la resistencia de los nativos, exclamó en francés: «Que forte aventure!» («¡Qué gran/dura aventura!»).
Aunque es una historia atractiva que encaja muy bien con el espíritu de la época, los historiadores la consideran más una leyenda o una coincidencia popular, puesto que el nombre de Forte Ventura ya aparecía en los mapas casi un siglo antes de que Bethencourt pisara la isla.
3. El origen aborigen: Maxorata y Erbania
Antes de la llegada de los europeos, los verdaderos dueños de la isla, los majos (los antiguos pobladores de origen bereber/amazigh), no la llamaban Fuerteventura.
- Maxorata: Era el nombre indígena más extendido y hacía referencia a la mayor parte de la isla (de ahí que a los habitantes actuales se les llame mahoreros).
- Erbania o Ar-bani: En las crónicas de la conquista también se recoge este nombre para referirse a la isla. Las investigaciones lingüísticas actuales sugieren que deriva del bereber y podría significar «la pared» o «el lindero de piedra», haciendo alusión a la gran muralla indígena que dividía los dos reinos aborígenes de la isla (Jandía y Maxorata), o bien «rica en cabras» (arban), el principal sustento de los majos.
Algunos expertos sugieren incluso que la palabra aborigen que usaban los nativos para definir una zona próspera o protegida guardaba una fonética similar a ventura, lo que hizo que los copistas europeos la adaptaran rápidamente a una palabra que les resultara familiar en su propio idioma.
El mito del viento
¿Y el viento? Aunque fuerte viento define a la perfección el clima de la isla —lo que la ha convertido hoy en el paraíso mundial del windsurf y el kitesurf—, el clima no tuvo nada que ver con la elección del nombre. Fue una evolución puramente casual del idioma: con el paso de los siglos, Forte Ventura se unificó en una sola palabra y el significado original de «gran fortuna» se fue desdibujando en el imaginario popular a favor del viento que azota sus costas.
En definitiva, Fuerteventura no es la isla del viento fuerte; históricamente es la isla de la gran fortuna.

